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Siempre lo he creído así...

Jorge Paredes Romero

Periodista y Humanista peruano


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Cuando el mes de agosto de 1972 me ocurre aquel extraño accidente, que dejó paralizado gran parte del cuerpo, por estar cerca a Mollendo, ya que el incidente ocurrió en la peligrosa Quebrada de Guerreros, me llevaron al hospital Manuel de Torres Muñoz, donde lamentablemente hasta hoy y no sé por cuantos años más, no habían los especialistas que atienden estos casos, Neurólogo y Neurocirujano.



La provincia de Islay, por tener un puerto de alto movimiento y riesgo, por tener peligrosas carreteras, dedicarse a la agricultura, tiene depósitos de combustibles, pobladores que se dedican a la pesca artesanal, requiere de hospitales equipados y con especialistas adecuados a sus necesidades y no ser solamente una inmensa posta médica como es el Hospital de Mollendo y tener en los distritos, postas médicas que no cubren las necesidades reales.


Hoy, me detuve un instante en mis quehaceres cotidianos y me puse a pensar en mi, cosa que no hago con frecuencia, siempre estoy atento a los sucesos socio políticos, mas aun ahora que hay alto movimiento en diversos lugares del país y del mundo. Como periodista y funcionario de una Asociación en defensa del Consumidor, estoy atento a todo esto. Desde muy temprano reviso las noticias, los mensajes de correo, despachos y mensajes de redes sociales, porque necesito estar atento a todo ello.

Al revisar mi vida, recordé alguna vez haber escrito sobre esto y hoy lo reitero y es que lo que sucede conmigo, es algo que viene sucediendo con muchas personas. Sin ir muy lejos a un familiar le atienden en el Hospital Marino Molina de Comas, Lima, y cada vez que ella asiste a consulta y refiere sus dolores, solo atinan a darle analgésicos y creo que ella necesita exámenes auxiliares para ir más a fondo en su problema y no solo paliar la situación y tampoco dejar que el mal avance y llegado el momento ya la enfermedad sea crónica y tenga que recurrir a cirugía urgente o quizá ya no haya remedio. Creo definitivamente que la consulta no debe terminar recetando desinflamantes, analgésicos, antipiréticos y que pase el siguiente. El paciente va a un médico para curarse.

En mi caso fue diferente, si en aquel hospital de Mollendo aquel agosto de 1972 hubieran tenido el especialista necesario, hoy no estaría en la situación que estoy, porque hubiera sido operado inmediatamente y hoy probablemente estaría caminando. El año 1973 lo consulte con especialistas en Lima y me dijeron que lo más probable, de haber sido operado a tiempo, hoy caminaría.

Una lesión en la columna debe ser intervenida en minutos, horas, pero no días después, cuando más tiempo transcurra la probabilidad de recuperación es más remota.

Quien me atendió fue el Dr. Velarde, muchos deben haberlo conocido y ciertamente atinó a dar un diagnostico, porque me hizo las preguntas claves y me examino, lo sé porque por aquel entonces estaba estudiando en la UNSA y justamente el curso de Neurofisiología, de modo que sabía de qué se trataba. Observé que con una aguja trataba de obtener respuestas al punzarme en los pies y piernas, y buscaba el reflejo de Babinski, me hacía preguntas, me pedía moviera esto, aquello, etc. A lo que le dije, comprendo Doctor Velarde, Paraplejia, verdad? Sí, me dijo, y conversó con mis familiares
Lo cierto es que dos días después, vino una ambulancia de Arequipa y me trasladaron al Hospital General, en donde el Dr. Gustavo Rondón Olazabal, que casualmente era también mi profesor de Neurofisiología en la Universidad, me intervino, la operación se denomina Laminectomía y me explicó después en que consistió, pero también me preguntó el porqué demoraron en traerme a Arequipa, distante 128 kilómetros desde Mollendo, una hora y media de viaje.

Lo peor fue que dos meses después me trasladaron a Lima y mi padre logró que el Dr. Gonzales Portillo me operara de nuevo, después lo supe, que solo abrió y a los minutos volvieron a suturar, el costo veinte mil soles, aparte de los gastos de clínica, luego me trasladó al Hospital San Juan de Dios de Callao, donde él era jefe de piso de Neurología

Recién el mes de febrero del 2013, el entonces Seguro Social del Perú asumió trasladarme al Hospital Rebagliatti, porque yo era asegurado, desde entonces estoy a cargo, del IPSS, luego EsSalud, hasta ahora.

Lo cierto es que en todos estos años, 46 en total, he pasado muchos sinsabores, es que siempre ha sido igual, nunca la atención fue oportuna ni la requerida y eso sucede con todos los pacientes del sistema sanitario en Perú, por eso es que existe una enorme cantidad de enfermos crónicos, con una existencia muy difícil y fallecidos, sencillamente porque no se estaría atendiendo con visión curativa, sino solamente paliativa y las medicinas que se estarían dando son para cortar los síntomas, es decir bajar la fiebre, el dolor, la inflamación, etc., mas no para curar, salvo casos en que se aplica cirugía o se pueden obtener mejores resultados, siempre y cuando la atención sea oportuna y acertada, porque hubieron casos de pacientes a los cuales se les amputó la pierna equivocada o se hizo una cirugía con resultados nada positivos, las noticias nos han hecho conocer numerosos de esos casos.

Yo mismo he sufrido una serie de malas praxis, por ejemplo soportes ortopédicos inadecuados, en otras oportunidades al colocarme sondas de Foley se infló el globo estando en uretra, lo cual en caso tener infección va a desencadenarse una sepsis, y ello podría llevar al paciente la muerte, porque se trataría de una infección generalizada, pasé por ello dos veces, a veces pienso que me han querido liquidar.

Me sucedió dos veces, mi fortaleza física, la pericia médica, la mano de Dios, no permitieron mi muerte y hoy puedo escribir esto a los 76 años de edad, pero mi situación física está muy deteriorada, pudo estar mejor si hubiera recibido atención oportuna y adecuada, no fue así.

Lo determinante fue aquel agosto de 1972, en que lamentablemente en el hospital Manuel de Torres Muñoz de Mollendo, no existía el especialista necesario. El doctor Velarde me dijo: Jorge, hay instrumental, quirófano, mas no tenemos neurocirujano, así que hubo que esperar dos días para que recién me trasladaran a Arequipa, en una ambulancia arequipeña contratada, a un quirófano arequipeño y un cirujano también arequipeño, el Dr. Gustavo Rondón Olazabal.

Hasta el día de hoy, el Hospital Manuel de Torres Muñoz carece de especialistas mínimos, carece de servicios fundamentales para casos numerosos en la provincia, Traumatología, urología (diálisis), no existe mamografo moderno, no obstante le fue asignado por escrito, pero el Gerente en aquel entonces, el Dr. Farfán lo desestimó, los servicios de emergencias medicas son insuficientes, etc., etc.

En sentido general diría que la sanidad peruana es insuficiente, no hay una filosofía curativa, solamente la consulta médica se dedica a paliar las numerosas patologías que tienen que atender cada día. La industria farmacéutica mundial no estaría interesada en curar, pero si en vender inmensos volúmenes de pastillas, inyectables, etc., con fines paliativos mas no curativos. Quizá la medicina privada, ciertas clínicas en donde asisten pacientes con mucho dinero puedan tener acceso a este tipo de tratamientos, pero a la población en general no le asiste esa oportunidad.


La salud es un derecho que lamentablemente no es atendido con excelencia, lo mismo sucede con la alimentación, la educación, etc. Sabemos perfectamente que la alimentación es un excelente coadyuvante para tener buena salud, defensas, fortaleza, quizá eso me ayudó mucho, la alimentación que recibí de niño fue muy buena, pero eso no sucede con los millones de niños que apenas comen un par de panes de mala hechura, carnes de pollo con hormonas, leche envasada en polvo y dicen que es de vacas peruanas, Los mejores peces se los llevan las flotas de pesca orientales, los peruanos se conforman con jurel, pejerreyes y de suerte bonito, salvo los familiares de buenos pescadores que disfrutan de lo que obtienen sus padres, en sus cotidianas faenas de pesca.

El peruano no come frutas, son caras, bebe aguas contaminadas, quizá si gaseosas y comida chatarra, etc., todo eso debilita a los niños, quienes por más que reciben vacunas siempre enferman y mueren muchas veces a temprana edad o adultos que terminan con sus órganos infectados o deteriorados, por el tipo de comida que ingieren a lo largo de su existencia. En vez de un buen pan, comen engrudo horneado, huevos de granja, hamburguesas de sabe Dios qué ingredientes, es decir, pésima comida.

Mi vida después del accidente pudo ser mejor, no me quejo, mi familia ha sido muy cuidadosa conmigo, mi esposa se ha preocupado siempre por alimentarnos bien, con los pocos ingresos que tenemos, pero mi salud ha sido siempre precaria, en lo referente a las secuelas de la paraplejia. Sobre todo lo concerniente al dolor, que ahora me tiene atrapado en el consumo de analgésicos opiáceos, que ya ni calman el dolor, pero si ocasionaron el síndrome de abstinencia lo cual es muy molestoso, un martirio que solo calma inyectándome.

Perú podría tener mejor atención sanitaria, mejor educación, mucho trabajo y autentica seguridad, si no estuviéramos en manos de gobernantes ignorantes y corruptos, de funcionarios de conductas delictuosas, que lejos de representarnos bien y administrar correctamente el dinero fiscal, se dedican a cualquier cosa menos a trabajar decentemente, con honestidad y respeto a la norma.

Por ello yo considero que existen muchos peruanos en los cementerios o viviendo de mala manera, debido a los errores, mala praxis e insuficiencias profesionales, de médicos que lejos de haber actuado con buena ética, lo hicieron irresponsablemente o de las deficiencias terapéuticas del Sistema. Lo digo por propia experiencia y por haber atendido las quejas de numerosos casos de personas que viven arrastrando las penas y dolores, de las omisiones y/o carencias del servicio sanitario recibido.

Personas que hoy sufren por la falta de atención oportuna o la escasa eficiencia en el diagnóstico o los fármacos recibidos y también por la falta de medicamentos en las farmacias, de los hospitales a los cuales acudieron.

Jorge Paredes Romero
Periodista y humanista peruano
www.peruesmas.com
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